La más reciente medición de Consulta Mitofsky, publicada durante junio de 2026, ofrece una fotografía que rompe con uno de los argumentos más repetidos en la política mexicana: que la simpatía por un partido determina automáticamente la evaluación de un gobierno.

El estudio, realizado en 150 municipios del país, mide la aprobación ciudadana de la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque el ranking completo incluye a los 150 ayuntamientos, la publicación difundida presenta únicamente a los 50 municipios mejor evaluados.

Y Querétaro aparece tres veces.

El municipio de Tequisquiapan, gobernado por Morena, ocupa el cuarto lugar nacional, con una aprobación de 76.6%, convirtiéndose en el mejor evaluado del estado y uno de los municipios con mayor respaldo presidencial en todo México.

Pero el dato más interesante no está ahí.

En el listado también aparecen Querétaro capital, ubicado en la posición 43, y San Juan del Río, en el lugar 46. Ambos son municipios gobernados por el PAN, partido que históricamente ha convertido a Querétaro en uno de sus principales bastiones electorales.

La encuesta deja una lectura política que vale la pena detenerse a analizar.

Mientras el discurso partidista suele plantear una confrontación permanente entre los gobiernos panistas del estado y el proyecto de la Cuarta Transformación, la percepción ciudadana parece mucho más matizada. Los habitantes de municipios gobernados por Acción Nacional también otorgan niveles importantes de aprobación a la presidenta de la República.

Eso confirma un fenómeno que los especialistas en comportamiento electoral han documentado desde hace años: el voto y la evaluación de los gobiernos cada vez son más diferenciados.

Un ciudadano puede respaldar a un alcalde panista, reconocer el trabajo de un gobernador de otro partido y, al mismo tiempo, aprobar la gestión de una presidenta emanada de Morena.

La política ya no se explica únicamente por las siglas.

Consulta Mitofsky es una de las casas encuestadoras con mayor trayectoria en México. Desde hace más de tres décadas realiza estudios de opinión pública, evaluación de gobiernos y mediciones electorales para distintos medios nacionales, entre ellos El Economista. Sus rankings son utilizados con frecuencia como un termómetro del ánimo ciudadano, aunque, como toda encuesta, representan una fotografía del momento en que fueron levantados.

En el caso de Querétaro, la medición también deja otro mensaje.

El estado mantiene municipios con alta valoración ciudadana hacia la presidenta, independientemente del color político de sus administraciones municipales. Para Morena representa una oportunidad para fortalecer su narrativa rumbo a 2027. Para el PAN, en cambio, es un recordatorio de que gobernar un municipio con buenos niveles de aprobación local no garantiza que el electorado rechace al gobierno federal.

La polarización política suele dividir el debate entre «ellos» y «nosotros». Los ciudadanos, en cambio, parecen estar enviando un mensaje distinto: pueden distinguir entre un gobierno municipal, un gobierno estatal y un gobierno federal, y evaluar a cada uno por separado.

Ese quizá sea el dato más relevante de la encuesta. No el lugar que ocupa cada municipio en un ranking, sino la evidencia de que, incluso en uno de los estados más identificados con el PAN, la aprobación presidencial encuentra espacios de respaldo que trascienden las fronteras partidistas.