
El Paquete Económico 2027 ya llegó al Congreso y la presidenta Claudia Sheinbaum lo presenta como una fórmula de “responsabilidad fiscal”: sin nuevos impuestos, sin gasolinazo y con una reducción gradual del déficit. Hacienda proyecta para 2027 un crecimiento de entre 1.5 y 2.5%, ingresos presupuestarios equivalentes a 23.2% del PIB y un déficit de 3.9% del PIB. El documento fue entregado formalmente al Congreso el 8 de septiembre.
Pero aquí está la letra pequeña que sí le importa al ciudadano: que no haya nuevos impuestos no significa que Hacienda vaya a dejar de buscar más dinero. La apuesta está en cobrar mejor lo que ya existe: combatir factureras, evasión de ISR, irregularidades en IEPS de combustibles y simplificar el cumplimiento para pequeños contribuyentes. El Gobierno calcula ingresos tributarios de alrededor de 6.995 billones de pesos y pretende mantener la recaudación como una de las principales fuentes para financiar el gasto.
Y el pastel es enorme. La propuesta contempla más de un billón de pesos para los Programas para el Bienestar, además de aumentos anunciados para educación, ciencia, salud, seguridad y campo. También se plantea un plan de infraestructura de 5.7 billones de pesos entre 2026 y 2030, con fuerte concentración en energía, pero también trenes, carreteras, agua, salud y vivienda.
La pregunta incómoda, entonces, no es solamente si habrá nuevos impuestos. La pregunta es si los ingresos alcanzarán para sostener todo lo que el Gobierno promete sin aumentar la presión sobre las finanzas públicas. Porque reducir el déficit mientras se mantienen programas sociales, grandes obras, pensiones, participaciones y servicio de la deuda no es magia: es una ecuación. Y ahora le toca al Congreso revisar si los números aguantan la realidad. El paquete apenas empieza su recorrido legislativo; todavía falta discutirlo, modificarlo y aprobarlo.

