
Querétaro se ha convertido en el gran hub de centros de datos de México. La entidad concentra alrededor del 72% de la capacidad instalada nacional y ya se habla de nuevas inversiones por miles de millones de dólares.
Pero detrás de la promesa tecnológica hay una pregunta que ya no podemos seguir dejando para después:
¿Tenemos suficiente energía y agua para sostener este crecimiento?
Esta semana, Guillermo García Alcocer, expresidente de la Comisión Reguladora de Energía, advirtió en entrevista con Carmen Aristegui que México arrastra un rezago importante en infraestructura eléctrica y que algunos centros de datos que buscan instalarse en el país no han podido obtener una respuesta clara a una pregunta básica: “¿Dónde está mi energía?”
Y Querétaro está en el centro de esa discusión.
Actualmente, los centros de datos instalados en el estado demandan alrededor de 200 megawatts de energía. Además, existen proyectos mucho mayores en camino.
CloudHQ, por ejemplo, anunció seis centros de datos con una capacidad proyectada de hasta 900 MW.
Y está el otro recurso indispensable: el agua.
Un informe reciente de Oxfam puso bajo la lupa el impacto de estos proyectos en comunidades de Colón y El Marqués, particularmente por el acceso al agua y la energía.
Aquí no se trata de estar a favor o en contra de los centros de datos.
Se trata de exigir respuestas:
¿Cuánta agua necesitan?
¿Cuánta electricidad consumirán?
¿Quién pagará la infraestructura que requieren?
¿Y qué beneficios concretos recibirán los queretanos a cambio?
Porque atraer inversiones es bueno.
Pero atraerlas sin garantizar primero que existan los recursos para sostenerlas puede convertirse en otro problema.
Querétaro quiere ser la capital tecnológica de México.
Ahora necesitamos saber si también tiene el agua y la energía para pagar esa apuesta.

