La Mesa Directiva de la LXI Legislatura de Querétaro salió a dar la cara. En reunión con medios, sus integrantes anunciaron un nuevo protocolo para atender manifestaciones ciudadanas dentro y fuera del Congreso, luego de los hechos registrados el día de la elección interna, cuando ciudadanos acudieron para exigir respuestas sobre identidad de género, movilidad y agua. El mensaje fue doble: las protestas son legítimas, pero la violencia no será tolerada.

El presidente de la Mesa Directiva, Sinuhé Piedragil, aseguró que no existe parálisis legislativa, sino debates intensos por la diversidad ideológica entre fuerzas políticas e incluso dentro de los mismos partidos. Según su versión, hay trabajo territorial y en comisiones, aunque poco visible para la ciudadanía. Por ello llamó a legisladores a transparentar más su actividad en canales institucionales.

El nuevo Protocolo de Atención de Expresiones Sociales buscará atender, acompañar y facilitar canales de comunicación entre autoridades y ciudadanos. También se anunció capacitación al personal en derechos humanos, lenguaje incluyente, prevención de violencia, perspectiva de género y protección civil. El Congreso admite así una verdad incómoda: sin diálogo abierto, la distancia con la ciudadanía solo crece.