
Por Rosalba D’Elia | NVQ
En Querétaro, el Foro “Presupuesto para el Pueblo” llegó envuelto en un lenguaje que promete cercanía, diálogo y escucha. Diputadas y diputados de Morena hablaron de justicia social, transparencia, combate a la desigualdad y de la urgencia de etiquetar recursos “con nombre y apellido” para las comunidades más abandonadas. Todo dicho con fuerza, con emoción, con causa. Y sí: la Sierra y el Semidesierto necesitan caminos dignos ayer, no mañana. Pero vale la pena aclarar algo desde el arranque: todo lo expuesto en el foro fue dicho por quienes participaron… no son compromisos ejecutados, ni cifras garantizadas. Son posturas políticas.
Mientras aquí se convocó a este encuentro local —que tuvo participación ciudadana, sí, pero acotada y claramente orientada—, en el escenario federal ocurrió algo muy distinto: el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 fue aprobado por una mayoría de Morena sin foros amplios, sin consultas masivas y sin un diálogo nacional verdaderamente abierto, pese a que el discurso del Gobierno federal siempre presume “parlamento abierto” y “presupuesto para el pueblo”. El contraste duele: allá no se consultó; acá, los mismos actores que no abrieron la discusión federal sí exigen al PAN en Querétaro justo lo que no hicieron ellos en San Lázaro.
En el foro, la diputada Blanca Benítez pidió mil millones de pesos para caminos rurales en la Sierra, más 100 millones adicionales por daños de lluvias. Señaló que el presupuesto estatal es “opaco” y cuestionó que municipios pobres reciban menos recursos por una fórmula injusta. Son temas reales, urgentes… pero nuevamente, dichos. Lo cierto es que Querétaro arrastra desigualdades históricas y una fórmula de distribución que debe revisarse a fondo, sí; pero también arrastra una política nacional que concentra decisiones y recursos, sin etiquetar partidas para estados y municipios en la misma lógica que aquí se critica. La historia completa importa.
La reflexión es inevitable: cuando la política se vuelve espejo, cada quien solo quiere ver el reflejo que le conviene. El PAN gobierna Querétaro y tiene pendientes claros. Morena gobierna México y tiene otros igual de profundos. Si de verdad queremos un “presupuesto para el pueblo”, habría que empezar por romper la doble narrativa: exigir en casa lo mismo que se practica afuera… y practicar afuera lo mismo que se exige en casa.
Hoy más que nunca, el llamado es directo: que los dichos se vuelvan decisiones, que los discursos bajen a las calles, y que la gente —la de a pie— pueda verificar cada peso, cada obra y cada prioridad. Querétaro merece claridad, no versiones. Y la ciudadanía merece algo más que escuchar: merece participar y decidir.

