En un país donde la violencia ya dejó de ser excepción para convertirse en rutina, Querétaro decidió volver a mandar un mensaje político: aquí la seguridad sigue siendo prioridad. El gobernador Mauricio Kuri entregó 40 nuevas patrullas a la Policía Estatal y aseguró que la tranquilidad “no se da por casualidad”, sino con inversión, estrategia y capacidad de reacción.

Desde el Querétaro Centro de Congresos, el mandatario estatal defendió el modelo de seguridad queretano, respaldado —dijo— por más tecnología, monitoreo, inteligencia y corporaciones certificadas. La administración presume disminución de delitos patrimoniales y homicidios dolosos, además del incremento en recuperación de vehículos, aseguramiento de armas y cumplimiento de órdenes de aprehensión.

El secretario de Seguridad Ciudadana, Iován Elías Pérez Hernández, detalló que durante la actual administración se han detenido más de 14 mil personas por diversos delitos, recuperado cerca de cinco mil vehículos, asegurado más de 800 armas y retirado más de 258 kilogramos de droga de las calles. También destacó una reducción superior al 20 por ciento en homicidios dolosos en la entidad.

Pero el mensaje va más allá de las cifras. En medio de un México marcado por la percepción de inseguridad y la violencia cotidiana, Querétaro busca consolidarse como un estado donde la seguridad siga siendo ventaja competitiva para atraer inversión, empleo y estabilidad social. La pregunta de fondo es si el modelo basado en más patrullas, vigilancia y reacción será suficiente para sostener esa narrativa en el largo plazo o si el verdadero reto seguirá estando en atender las causas sociales de la violencia antes de que exploten.