
Por Rosalba D’Elia | NVQ
Tequisquiapan vive un punto de inflexión. El primer informe de gobierno de Héctor Magaña Rentería no fue un mero trámite político, sino un corte de caja con datos que marcan un antes y un después en la forma de gobernar. Lo dijo claro: eliminar privilegios, corrupción y lujos fue el primer paso para devolverle sentido al servicio público. Y los resultados ya están a la vista.
En tan solo un año, se ejecutaron más de 45 obras y 30 acciones en beneficio directo de la población. Desde la rehabilitación de calles y caminos, hasta la puesta en marcha de seis Casas de Salud en distintas comunidades, el mensaje es contundente: los recursos públicos están regresando a la gente. La seguridad también ha sido prioridad, con una policía mejor equipada, 37 patrullas en servicio y programas de prevención más sólidos.
La apuesta por la educación y la juventud abrió nuevas posibilidades: transporte escolar gratuito, becas y la llegada del campus de la Preparatoria UAQ, que consolida un espacio académico clave en la región. Y en el rubro económico, Tequisquiapan recuperó su identidad como destino cultural y turístico, con más de diez eventos de talla internacional que no solo atrajeron inversión, sino que permitieron a las familias disfrutar de su riqueza cultural sin costo.
Este primer año no está exento de retos. Consolidar la transformación implica mantener el ritmo, la transparencia y la cercanía. Pero si algo quedó claro en este informe es que cuando los recursos se manejan con honradez y visión, la desconfianza se transforma en esperanza. Hoy Tequisquiapan demuestra que sí es posible gobernar con resultados tangibles y con la voz del pueblo al centro. El llamado ahora es a seguir construyendo juntos: ciudadanía y gobierno, hombro con hombro, porque la transformación apenas comienza.

