Beto Nava llegó a su Segundo Informe de Gobierno con una batería de cifras para poner sobre la mesa: 45 obras en 18 comunidades y la cabecera municipal, un aumento de 27.22% en los ingresos propios y cero contratación de deuda pública, según lo reportado por el Ayuntamiento. A eso se suman más de 22 mil toneladas de residuos recolectados, mil 500 luminarias rehabilitadas o sustituidas y más de tres kilómetros de drenaje construidos mediante esquemas de participación ciudadana.

Pero el informe no se quedó en cemento y servicios. En educación, el programa de transporte gratuito Súbete llegó a 32 rutas y más de 500 estudiantes; 270 jóvenes recibieron computadoras o tabletas y existe una inversión federal comprometida de 17.5 millones de pesos para ampliar el CBTA 256. En salud, la Unidad de Rehabilitación reportó 12 mil 228 sesiones para 653 pacientes. Y en empleo, mil 980 personas acudieron a la Bolsa de Trabajo; las ferias laborales acercaron más de mil 300 oportunidades y, de acuerdo con las cifras presentadas, 601 personas lograron colocarse.

El campo también aparece como uno de los ejes: una inversión tripartita superior a 12 millones de pesos benefició a 139 productores, mientras que fueron rehabilitados 70 caminos de saca en los 19 ejidos. En seguridad, el gobierno reportó nuevas patrullas, cuatrimotos y drones, además de un incremento salarial de 10% para policías y avances en la Guardia Cívica.

Y aquí está el punto que vale la pena mirar más allá del discurso: un informe de gobierno no termina cuando se cuentan las obras; ahí empieza la evaluación ciudadana. Tener más ingresos propios y no contratar deuda habla de una determinada política financiera, pero la pregunta de fondo es qué tan visibles son esos recursos en la comunidad: si el drenaje funciona, si los caminos responden, si hay empleo que se sostenga, si los servicios alcanzan y si la seguridad mejora. El propio Nava lo resumió así: “No vengo a decir que todo está resuelto”. La ciudadanía tiene ahora la otra mitad de la conversación: decir qué sí cambió y qué sigue esperando.