
Él gobierno estatal apuesta otra vez por convertir el evento en una vitrina de ciudad moderna, deportiva y turística. El gobernador Mauricio Kuri anunció que esperan más de 19 mil 500 corredores y una derrama económica superior a los 80 millones de pesos para el próximo 4 de octubre. La narrativa oficial habla de hospitalidad, comunidad y orgullo queretano. Y sí, el maratón ya es uno de los eventos deportivos más posicionados del estado.
Pero detrás de la fiesta deportiva también hay un mensaje político evidente: en medio de las críticas por movilidad, transporte y calidad urbana, el gobierno busca reforzar la imagen de un Querétaro competitivo, ordenado y aspiracional. Porque mientras miles correrán 42 kilómetros por las principales avenidas, otros miles siguen tardando horas en cruzar la ciudad todos los días. Esa contradicción también existe y se siente.
La apuesta este año incluye entrenamientos gratuitos con Germán Silva, una alianza internacional con ASICS, actividades familiares, carrera infantil y hasta una categoría especial para adultos mayores de 70 años. Además, por primera vez, el costo de inscripción aumentará 50 pesos para apoyar a los cuerpos de bomberos del estado. Una decisión que mezcla deporte, solidaridad y posicionamiento social.
El Querétaro Maratón dejó de ser solamente una carrera hace tiempo. Hoy es también una herramienta de marca ciudad, de promoción turística y de narrativa pública. La pregunta es si el entusiasmo de un día alcanza para tapar las discusiones pendientes sobre la ciudad que se está construyendo el resto del año.

