Mientras la discusión pública sobre la llamada Ley de Identidad de Género suele concentrarse en el terreno político, pocas veces se escucha a quienes viven todos los días las consecuencias de no contar con reconocimiento pleno de su identidad. En entrevista para Nuestra Voz Querétaro, la activista y vocera del Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y el Estado Laico, Marijo González, puso rostro humano a una discusión que en las últimas semanas se ha convertido en uno de los temas más polarizantes del estado.

Marijo sostuvo que las personas trans no buscan privilegios ni beneficios especiales, sino garantías para ejercer derechos básicos. Explicó que la identidad de género no responde a una decisión voluntaria ni a una moda, sino a procesos biológicos y psicológicos complejos que comienzan desde etapas tempranas del desarrollo humano. También relató las dificultades que enfrentan muchas personas trans durante la adolescencia, cuando deben construir su identidad en entornos familiares y sociales que frecuentemente responden con rechazo, desinformación o violencia.

Durante la conversación compartió experiencias personales de discriminación, incluyendo el distanciamiento con parte de su familia y episodios de violencia que atribuye al clima de polarización generado alrededor del tema. Cuestionó además lo que considera discursos basados en desinformación desde distintos espacios de poder y criticó el uso del término «autopercepción», al considerar que simplifica una realidad mucho más compleja.

Más allá de la discusión legislativa, la entrevista deja una reflexión de fondo para Querétaro: es difícil construir acuerdos sobre temas que no conocemos. Y mientras el debate continúa en el Congreso y en la arena política, miles de personas siguen esperando algo que para la mayoría parece cotidiano: que su identidad sea reconocida legalmente sin convertirse en motivo de confrontación pública.