Cadereyta de Montes está recibiendo una inversión superior a los 130 millones de pesos en infraestructura carretera por parte del Gobierno de México, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. El proyecto más relevante es la rehabilitación de la Carretera Federal 120, una de las principales demandas de la ciudadanía y una vía fundamental para la movilidad regional.

A esta inversión se suman 23.7 millones de pesos destinados a la reconstrucción del camino hacia Vega de Ramírez, donde los trabajos incluyen estabilización de la base y colocación de concreto hidráulico en siete tramos. La obra registra alrededor de 75 por ciento de avance y beneficiará directamente a unas 200 personas de Vega de Ramírez, Las Huertas y Las Vegas de Zimapán.

El dato importante es que para estas comunidades una carretera no es solamente una obra pública. Es el camino para llegar a una escuela, un hospital, un trabajo, un mercado o sacar productos del campo. Cuando una vialidad se deteriora, el costo lo termina pagando la población con más tiempo de traslado, mayores gastos y menor acceso a oportunidades. Por eso la reconstrucción de caminos rurales puede tener un impacto mucho mayor del que aparece en una ficha técnica.

La inversión llega además después de las afectaciones provocadas por las lluvias del año pasado y en un municipio donde la dispersión territorial hace que la conectividad sea una condición básica para el desarrollo. El reto ahora no está en anunciar los millones, sino en que las obras se terminen bien, resistan las condiciones de la región y realmente reduzcan el aislamiento de las comunidades. Porque en infraestructura carretera, el verdadero resultado no se mide el día del recorrido oficial: se mide cuando una familia puede llegar a su destino con mayor seguridad y menos obstáculos.